Desterrada la presencia queda el afecto, y del afecto la memoria, y en la memoria el recuerdo. Hay quien no sabe llorar sino a destiempo, ante las piedras de una calle o la sombra del cielo.¿Recuerdas aquel inmenso precipicio en el cabo de San Vicente? La mirada anhelaba despeñarse sobre el azul del mar para … Sigue leyendo Carta desde un precipicio